El blog de Paes

La importancia del deber de información precontractual en sede de contrato de franquicia

A diferencia de lo que sucede con el contrato de agencia, el contrato de franquicia no es objeto de una regulación detallada. No obstante, sí que es objeto de regulación en determinados aspectos, en particular por lo que se refiere a la obligación del franquiciador de facilitar al franquiciado por escrito con carácter previo al inicio del contrato “la información necesaria para que pueda decidir libremente y con conocimiento de causa su incorporación a la red de franquicia y, en especial, los datos principales de identificación del franquiciador, descripción del sector de actividad del negocio objeto de franquicia, contenido y características de la franquicia y de su explotación, estructura y extensión de la red y elementos esenciales del acuerdo de franquicia” (artículo 62.2 de la Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista, el cual se desarrolla en virtud del artículo 3 del Real Decreto 201/2010, de 26 de febrero, por el que se regula el ejercicio de la actividad comercial en régimen de franquicia y la comunicación de datos al registro de franquiciadores).

 

En relación con lo anterior, resulta de interés aproximarse a la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Primera de lo Civil, 438/2018, de 11 de julio de 2018 en la medida en que versa precisamente sobre un supuesto de incumplimiento de la obligación de información precontractual por parte del franquiciador, con importantes consecuencias para este último. En ese sentido, se plantea por parte del franquiciador la resolución del contrato de franquicia por incumplimientos del franquiciado consistente en el impago de royalties y de cánones de publicidad contractualmente pactados. No obstante, y pese al carácter esencial de los incumplimientos del franquiciado, la demanda del franquiciador se desestima tanto en primera como en segunda instancia por cuanto, si bien los incumplimientos de referencia se consideran debidamente probados, no se considera acreditado que el franquiciador hubiera cumplido íntegramente los deberes impuestos por el artículo 62.2 (en ese momento 62.3) de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, relativos como hemos visto a facilitar al franquiciado una información precontractual veraz. Por tanto y en la medida en que una parte del contrato no puede exigir a la otra el cumplimiento de sus obligaciones si no ha cumplido con las propias, se entiende que el franquiciador carece de legitimación para interesar la resolución contractual sobre la base de un incumplimiento de la otra parte. Cabe destacar por tanto la importancia del deber de información precontractual por cuanto su incumplimiento ab initio parece justificar incumplimientos esenciales por la otra parte tales como el impago de los royalties correspondientes. El criterio seguido en primera y segunda instancia se ve confirmado por el Tribunal Supremo, si bien cabe precisar que no zanja absolutamente esta cuestión ya que indica que ninguno de los motivos del recurso de casación formulados por parte del franquiciador cuestiona adecuadamente las razones jurídicas por las que la demanda ha sido desestimada, esto es los relativos a la interpretación del artículo 62.2 de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista en relación con el alcance y naturaleza que debe darse al deber de información precontractual impuesto al franquiciador, y a la interpretación de los artículos 1.100 y 1.124 del Código Civil, y si los mismos justifican la imposibilidad de exigir, en supuestos como éste, el incumplimiento de las obligaciones de la otra parte e impidan la resolución del contrato de modo que el franquiciado pueda seguir utilizando el know-how, las marcas, emblemas, entre otros, del franquiciador sin abonar cantidad alguna. El Tribunal Supremo deja pues, con buen criterio, la puerta abierta a una solución distinta, que dependerá en gran medida de las circunstancias concurrentes en cada caso. Cabe indicar que no es una cuestión sencilla ya que el incumplimiento del deber de información precontractual puede es difícilmente subsanable en la medida en que no solo se exige que se proporcione información al franquiciado sino que se haga con carácter previo al inicio de la relación contractual para que pueda disponer de toda la información necesaria para decidir sobre la conveniencia de suscribir el correspondiente contrato, de modo que habrá que atender a la importancia del deber de información precontractual y a las consecuencias de su incumplimiento en cada caso, tratando de dilucidar si el franquiciado hubiera actuado de manera distinta en caso de haber tenido la información correspondiente.

 

En cualquier caso y pese a que el Tribunal Supremo no se ha pronunciado efectivamente sobre el fondo de la cuestión, nos ha parecido de interés reseñar la sentencia de referencia por cuanto si bien es cierto que la regulación en materia de franquicia es escasa, conviene precisar que sí existe y que de hecho puede tener una virtualidad importante, determinando en este caso la continuidad de un contrato en el que una parte cede importantes elementos de su propiedad industrial a un tercero pese al incumplimiento por éste de sus obligaciones de pago.

 

Finalmente, nos parece de interés destacar en esta materia la reciente eliminación de la obligatoriedad del franquiciador de comunicar el inicio de su actividad al Registro de Franquiciadores en un plazo de tres meses a contar del mismo, operada en virtud del Real Decreto-ley 20/2018, de 7 de diciembre, de medidas urgentes para el impulso de la competitividad económica en el sector de la industria y el comercio en España.

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