El blog de Paes

Usufructo y autocartera

La Ley de Sociedades de Capital contiene una estricta regulación en materia de autocartera, limitando en gran medida la posibilidad de que una sociedad adquiera sus propias acciones o participaciones sociales, y ello por cuanto dicha adquisición puede atentar contra la función de garantía del capital social, provocando una disminución del activo que disminuya la protección de terceros, y puede asimismo afectar a los intereses de los socios minoritarios si los administradores (normalmente elegidos por la mayoría) actúan como representantes de la parte del capital que posee la sociedad.

 

En ese contexto, la Sentencia del Tribunal Supremo, Sala Primera de lo Civil, 186/2017, de 15 de marzo de 2017 es especialmente interesante por cuanto versa sobre un supuesto de adquisición derivativa por parte de una sociedad de responsabilidad limitada de un derecho de usufructo sobre sus propias participaciones sociales (conservando el nudo propietario los derechos políticos correspondientes), planteándose la posible aplicación de la normativa en sede de autocartera al supuesto enjuiciado, lo cual podría llevar a una obligación de amortizar dicho derecho de usufructo. Se trata por tanto de determinar si la normativa prevista en la Ley de Sociedades de Capital (artículos 141 y siguientes) para los supuestos de adquisición de la propiedad de las acciones o participaciones propias es extensible a los supuestos de adquisición de un derecho de usufructo sobre las mismas. En ese sentido, el Tribunal Supremo concluye que no sería aplicable dicha normativa al caso enjuiciado por cuanto está justamente prevista para las adquisiciones a título de dominio y no para los supuestos de adquisición de otros derechos reales sobre las participaciones, como sería el usufructo. Ello vendría reforzado asimismo por el artículo 127.1 de la Ley de Sociedades de Capital, el cual establece que “en caso de usufructo de participaciones o de acciones la cualidad de socio reside en el nudo propietario”. El criterio seguido en este caso por el Tribunal Supremo parece absolutamente razonable teniendo en cuenta que, al margen de la interpretación literal de las normas citadas, que deja lugar a pocas dudas, la adquisición de un derecho de usufructo por parte de la sociedad sobre sus propias acciones o participaciones no plantearía las problemáticas que la normativa en sede de autocartera pretende evitar, no produciendo perjuicios ni a la sociedad, ni a sus socios ni a terceros.

 

Cuestión distinta sería el supuesto en que la sociedad ostentara los derechos de voto correspondientes a las acciones o participaciones objeto de usufructo, por cuanto en este caso sí existiría un riesgo de instrumentalización de los derechos políticos correspondientes por parte de los administradores sociales en perjuicio de los minoritarios, al defraudarse la real distribución de poderes en la sociedad. Por ello, tal y como indica el Tribunal Supremo, en este supuesto sí cabría abrir la puerta a la aplicación de las normas de adquisición de las propias acciones o participaciones al usufructo, pudiendo llevar a la amortización del mismo.

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